De las rejas del circo a la libertad

30/03/2013

En el santuario de grandes carnívoros en Colorado, Estados Unidos, habitan leones rescatados en México, víctimas de maltrato y abuso que participaban en espectáculos itinerantes o permanecían hacinados en domicilios particulares.

La primera llamada de auxilio se atendió en 2007, cuando se logró que el león conocido como Kobú, fuera cedido por sus dueños después de vivir cinco años en una pequeña jaula.

Kobú era el “atractivo” en una escuela religiosa del Estado de México, donde lo alimentaban con perros callejeros vivos, según denunciaron los propios vecinos, quienes dieron la voz de alerta.

Posteriormente, se pudo ayudar a tres leones de un circo en Zamora, Michoacán, de nombres ElsaYuma y Gala (madre, padre e hijo), que compartían un pequeño lugar.

En los próximos días, una leona, conocida como Tesla, abandonada en una jaula por sus dueños en un rancho de Nuevo León, dejará el Parque La Pastora, en Monterrey, para iniciar una nueva vida en The Wild Animal Sanctuary.

El ejemplo más reciente de recuperación de un gran felino es el de Malka, una leona de siete meses comprada por un particular en el Distrito Federal, que se encuentra en rehabilitación y sólo espera que concluyan los trámites administrativos para salir del Bioparque Convivencia Pachuca rumbo a la libertad.

La idea es que la leona Morelia y la tigresa Selva —de quienes en la edición de ayer se publicó que fueron rescatadas del Circo Daniel Atayde, en Ixtlahuacán,  Jalisco, por maltrato, desnutrición y otros males— pronto puedan dejar atrás los años de tortura en el circo y viajen a Colorado para vivir el resto de sus días tranquilamente.

La reintroducción de los felinos se hace en grupos de hasta ocho individuos con características similares, que les permita convivir sin ponerlos en desventaja y evitando que se puedan reproducir.

En general, los animales que llegan a esta reserva dividida en praderas, con 32 años de historia, tienen neuropatías (conductas neuróticas), por tanto tiempo de encierro, que se traducen en automutilaciones o movimientos anormales que se repiten una y otra vez.

“Encontramos muchos animales que están muy debilitados… anémicos, deshidratados, sin garras, sin colmillos, incluso golpeados; hay una leona que rescatamos en un circo de Michoacán, que se llama Elsa y que tiene un problema neuronal, por un golpe, la lengua siempre la tiene de fuera”, relató Maricarmen García Domínguez, representante en México y coordinadora de Rescates de The Wild Animal Sanctuary.

La también activista por la defensa de los animales lamentó que el maltrato hacia los leones o tigres sea algo común en los circos, porque la forma de domar a un ejemplar y condicionarlo a realizar una rutina siempre es violenta.

“Cualquier circo que te diga que no maltrata animales está mintiendo. Para poder someter a un animal con ese temperamento y con esa fuerza es porque realmente le tiene mucho más miedo al castigo que a enfrentarse, por ejemplo, al fuego, que por instinto les da pavor, y que prefieran enfrentarse a eso que a su domador es porque realmente hay muchísimo maltrato de por medio”, afirmó.

García Domínguez dijo que los instrumentos que utilizan en la actualidad los domadores no sólo son látigos que hacen ruido, sino son artefactos diseñados para lastimar.

“Muchas veces no alcanzamos a ver, pero el látigo en la punta tiene una ganzúa de metal, que cada vez que golpea se encaja en la piel y descarna. Los bastones que se usan para los elefantes tienen un garfio en la punta y sirven para lastimarlos atrás de la oreja, que es su parte más sensible, y sucede en México todo el tiempo”, denunció la representante de The Wild Animal Sanctuary.

EXCÉLSIOR

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