El primer ministro de Luxemburgo deja el gobierno

11/07/2013

Jean-Claude Juncker en el poder desde hace 18 años y uno de los más respetados líderes europeos, es acusado de permitir un programa de escuchas telefónicas en su país

El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, en el poder desde hace 18 años y uno de los más respetados líderes europeos, anunció ayer que presentará su dimisión hoy después de que sus aliados socialistas le retiraran su apoyo por un escándalo relacionado con los servicios secretos de su país, que fueron acusados de espionaje.

Convoco a un Consejo de Gobierno para mañana (hoy) a las 10:00 (tiempo local), y presentaré la renuncia del gobierno del Gran Ducado”, dijo Juncker ante los diputados después de siete horas de debate sobre un escándalo de escuchas telefónicas.

El país celebrará elecciones, probablemente en octubre, y Juncker indicó que piensa volver a presentarse a un mandato político en su país.

Los socialistas, sus aliados en el gobierno, le retiraron su apoyo ayer al presentar una moción en la que solicitaban la disolución de la Cámara de Diputados y la organización de elecciones anticipadas en tres meses.

El primer ministro debe asumir sus responsabilidades, no porque él sea deshonesto o incompetente, sino porque tomó malas decisiones”, dijo el presidente del partido Socialista, Alex Bodry.

“Constato que una mayoría (del Parlamento) desea elecciones anticipadas”, dijo Juncker.

“No había otra opción más que presentar la dimisión del gobierno”, añadió.

Primer ministro de Luxemburgo desde enero de 1995, Jean-Claude Juncker, era el último gran artesano de la construcción europea. Con sólo 58 años, ostenta el récord de longevidad al frente de un gobierno europeo.

Cuestionado por una comisión parlamentaria por su “responsabilidad política” en las derivas del servicio de inteligencia (SREL), Juncker acusó a la propia comisión de haber fracasado en el control de las actividades del servicio.

El escándalo estalló en el Gran Ducado tras la divulgación de un informe elaborado por una comisión de investigación del Parlamento, que responsabiliza a Juncker de haber tolerado entre 2004 y 2009 irregularidades del servicio secreto (SREL), que el primer ministro supervisa, como escuchas telefónicas ilegales o malversación de fondos.

“La comisión de investigación llegó a la conclusión de que el primer ministro, responsable del servicio secreto, no sólo no tenía ningún control sobre éste, sino que muchas veces omitió informar sobre las irregularidades”, indica el informe.

Excelsior

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