EU toma el control de la situación en Haití

19/01/2010

Custodia entrega de asistencia y aclara que su rol no es policial.haiti

A casi una semana del terremoto que devastó la capital haitiana, con miles de personas deambulando por las calles y clamando por alimentos y agua, ayer comenzó la distribución de ayuda humanitaria aportada por la comunidad internacional, en un entorno volátil y ante la presencia de miles de soldados de Estados Unidos, que han tomado el control total de Haití, en medio de advertencias de que el caos podría pronto apoderarse del empobrecido país caribeño.

Los convoyes con alimentos empaquetados se dirigieron a las zonas más afectadas por el sismo, custodiados por decenas de Cascos Azules armados con fusilería de asalto. Previo a la entrega, helicópteros artillados de la marina estadounidense realizaban sobrevuelos para evaluar la situación de la zona. La Misión de la ONU para la Estabilización de Haití dio cuenta de 74 operaciones. No se reportaron incidentes.

La presencia masiva de tropas estadounidenses en las calles de Puerto Príncipe aún no es visible, a pesar de la llegada de miles de soldados de Estados Unidos, pertenecientes en su mayoría al Segundo Batallón de la 82 Brigada Aerotransportada de Carolina del Norte.

«No tenemos la capacidad para componer esta situación. Haití necesita ayuda (…) los estadounidenses son bienvenidos aquí, pero dónde están. Los necesitamos aquí, en las calles con nosotros», dijo el policía Derain Robenson, mientras perseguía saqueadores.

Desde muy temprano fueron movilizadas las tropas en helicóptero Black-hawk a distintos puntos para entregar víveres, principalmente a zonas alejadas de la capital. Un puente aéreo se mantuvo a lo largo del día entre el aeropuerto internacional, en diversos puentes de Puerto Príncipe y en zonas aledañas.

Gran parte de los efectivos militares estadounidenses se concentraron frente la embajada de su país, donde miles de haitianos se agolpan en busca de algún salvoconducto que les permita salir de la isla y llegar a la Unión Americana. Casi nadie lo logra, pero se mantienen en el lugar con la esperanza de que haya permisos para ir a EU.

Unos 2 mil 200 marines con equipo pesado para despejar escombros, ayuda médica y helicópteros tenían previsto llegar ayer, dijo el Comando Sur de EU. El aeropuerto se mantuvo bajo el control total de las tropas estadounidenses, que para las próximas horas alcanzarán la cifra de 10 mil efectivos.

«No se trata de ocupar»

La presencia del Ejército estadounidense ha generado alarma en al región. El domingo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo que Washington debería enviar mejor agua y comida, en vez de tropas. Ayer, el secretario de Estado de Cooperación francés, Alain Joyandet, afirmó que la ONU debe precisar el papel de EU en la ayuda humanitaria a Haití, porque «no se trata de ocupar el país, sino de ayudarle a que recobre la vida».

Horas después, el secretario de Defensa, Robert Gates, salió al paso para aclarar que la labor de las tropas de EU en la isla no es policial, pero «tienen la autoridad y el derecho a defenderse». Agregó que también pueden defender a otros «si ven que pasa algo».

También cientos de ONG critican la masiva presencia militar de EU, que prácticamente ocupó las instalaciones estratégicas haitianas que aún se encuentran en pie. En el aeropuerto hay cientos de carpas para alojar a las tropas, mientras descansan en sus paraderos aviones militares de carga.

En la Ciudad del Sol, el barrio mas pobre de Haití, la gente expresa su enojo por la falta de comida. El lugar se ha tornado peligroso.

A pesar de que la ayuda llega por toneladas, la mayoría de los víveres está varada. Según funcionarios de la ONU, en los siguientes días se intensificará la asistencia. Mientras, la desesperación crece entre los haitianos. La falta de empleo los ha hecho volcarse a lugares donde pudiera haber alguna fuente de ingresos. Las instalaciones de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití es un foco de demanda de trabajos. Ayer los Cascos Azules tuvieron que dispersar a la gente con tiros al aire con balas de goma.

Cada vez hay mayor hostilidad en las calles. El calor es cada vez más fuerte y contribuye para que el hedor de los muertos se levante en el ambiente.

«Si la comida y el agua no comienzan a llegar más rápidamente, tendremos problemas de seguridad», dijo el subsecretario de Operaciones de Paz de la ONU, Alain LeRoy.

Hacen llamado

El funcionario indicó que, por ello, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, solicitó ayer al Consejo de Seguridad del organismo que aumente en mil 500 el número de policías y en 2 mil la cifra de militares extranjeros para mantener la seguridad en Haití.

LeRoy precisó que las fuerzas militares de la ONU se dedicarían a asegurar los envíos de ayuda humanitaria que llegan al país, lo mismo que los 200 centros de distribución de la asistencia; la segunda misión sería vigilar las vías de comunicación terrestre entre República Dominicana y Puerto Príncipe, y entre esta ciudad y otras comunidades haitianas; el tercer y último propósito del refuerzo de las fuerzas del orden en Haití sería «mantener una reserva militar, en caso de que la situación de seguridad se deteriore», manifestó LeRoy.

Brasil tiene una fuerza en Haití de 2 mil 800 efectivos y es el segundo ejército más numeroso en esta isla.

«Yo también tengo uno»

En los centros de atención en que se han convertido escuelas y oficinas se vivieron ayer escenas dramáticas. Las amputaciones se practicaron de manera habitual en los hospitales, porque muchos corrían riesgo de gangrena. Cientos de personas agonizan sin ninguna esperanza de sobrevivir.

La herida abierta por el trágico sismo todavía supura, pero eso no ha impedido que cientos de niños caminaran ayer sonrientes luego de recibir un paquete de ayuda. Caras felices y brincos de gusto se dieron en algunos puntos de esta destruida ciudad, donde humaredas ensombrecían el ambiente y el ánimo.

Eran niños que no sabían que aquel paquete de alimentos apenas les duraría unas horas.
«J’en ai un aussi maman» (yo también tengo uno mamá) mostraba gustoso un pequeño a su madre el paquete de alimentos que tenía la leyenda: «Un alimento de regalo del pueblo de Estados Unidos para Haití».

La vendimia callejera no ha desaparecido: plátanos fritos, arroz cocido y algunos tubérculos. El deambular de la gente no ha cesado desde el día que el temblor sacudió a Haití. (Con información de agencias)

El Universal

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