Protestas crecen pese a amenazas

10/02/2011

La alusión a un golpe militar por parte del vicepresidente Omar Suleimán, y repetida por el canciller Abul Gheit, enardeció los ánimos de los opositores a Hosni Mubarak, que llegaron ante el Parlamento.

Los manifestantes y grupos de oposición egipcios reaccionaron ayer con furia a la advertencia del vicepresidente Omar Suleimán, de que podría haber un mayor “caos” y el uso del ejército si el movimiento no acepta negociar, en el décimosexto día de manifestaciones masivas en la plaza central de El Cairo. La enérgica advertencia del general Suleimán echó un manto de sombra sobre sus gestiones, respaldadas por Washington, para organizar negociaciones con la oposición tradicional a fin de aprobar reformas democráticas.

Los manifestantes temen que el régimen manipule las conversaciones para aplicar medidas cosméticas y por eso insisten en que sólo negociarán en serio una vez que renuncie el presidente Hosni Mubarak, posibilidad también rechazada el martes por Suleimán. Ayer, el acorralado régimen de Mubarak advirtió otra vez de una intervención militar si las protestas prodemocráticas causan un estado de caos en Egipto, donde cientos de miles de manifestantes salieron a las calles, logrando rodear el Parlamento y la sede del gobierno, situadas frente a frente, mientras reclamaban la dimisión del presidente.

Los dos edificios fueron protegidos por militares y vehículos blindados, pero el consejo de ministros tuvo que celebrarse en otro lugar. El ministro de Relaciones Exteriores, Ahmed Abul Gheit, advirtió “que si hay caos, las fuerzas armadas intervendrán para controlar el país”, en declaraciones al canal de televisión Al Arabiya citado por la agencia oficial egipcia Mena. “Si eso ocurre (…) las fuerzas armadas se verán obligadas a defender la Constitución y la seguridad nacional de Egipto. Estaremos en una situación muy peligrosa”, añadió.

Mientras, las propuestas de reformas del recién creado comité de expertos no han conseguido apaciguar las protestas. Según medios locales, dicho comité propuso realizar seis cambios en la Carta Magna, entre ellos las reformas de los controvertidos artículos 76 y 77, que posibilitan la reelección indefinida del presidente y que dificultan la candidatura de políticos opositores en las elecciones.

Amplios sectores de la oposición, entre ellos la mayoría de participantes del movimiento de protestas, piden sin embargo una nueva Constitución en su totalidad. Exigen, además, la disolución del Parlamento, elegido a fines del año pasado con una baja participación y en medio de intimidaciones y fraude. Asimismo, los Hermanos Musulmanes anunciaron ayer el congelamiento del diálogo con el gobierno de Mubarak, según declaraciones de Essan al Erian, uno de los líderes del movimiento islamista y principal grupo opositor. “Sólo podemos mantener conversaciones con alguien que reconozca la voluntad del pueblo de que el régimen se vaya”, dijo Al Erian en conferencia de prensa, en la que volvió a exigir a Mubarak su dimisión y reiteró que los Hermanos Musulmanes no quieren tomar el poder.

También se registraron protestas en otros puntos del país. En la localidad de Asiut (sur) los manifestantes anti-Mubarak bloquearon una vía férrea y cortaron con neumáticos quemados una carretera que conecta el norte y el sur del país. También llegaron reportes de violentos incidentes en El Jargo, otra ciudad del sur, donde la policía dispersó el martes a balazos una protesta, hiriendo a un centenar de personas, cinco de las cuales murieron ayer, según el último balance de los servicios médicos.

Al enterarse de la muerte de los manifestantes, los habitantes enfurecidos incendiaron siete edificios oficiales, entre ellos dos comisarías, un tribunal y la sede local del PND, precisó el informe. Varios movimientos sociales para reclamar mejores condiciones de trabajo o salariales surgieron al amparo de las protestas contra Mubarak. En los últimos dos días tuvieron lugar manifestaciones en los arsenales de Puerto Said, a la entrada del canal de Suez, y en varias empresas privadas que operan en ese eje estratégico del comercio mundial.

Estados Unidos, por su parte, sigue estando disconforme con las concesiones del gobierno egipcio a los manifestantes, según dio a entender ayer el portavoz del gobierno estadunidense. “Está claro que lo que el gobierno ha hecho por el momento no ha alcanzado aún el umbral mínimo para el pueblo egipcio”, consideró desde Washington el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs.

El posible viaje del Consejo de Seguridad de la ONU a Oriente Medio propuesto por Rusia está siendo debatido por los miembros del organismo, que no aseguraron que se vaya a realizar, dijeron ayer diplomáticos de EU y Reino Unido. En tanto, se supo que el ministro de Cultura egipcio, Gaber Asfur, renunció ayer por “razones de salud” tras permanecer sólo nueve días en el cargo.

Sarkozy pide a gobierno vacacionar en Francia

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, instó ayer a sus ministros a pasar sus vacaciones más a menudo en Francia, tras el escándalo desatado porque dos de los miembros más importantes del gabinete viajaron a Túnez y Egipto en un momento de agitación social.

El anuncio de Sarkozy se produjo después de que sus oponentes políticos los acusaran de dañar la imagen internacional de Francia como resultado de los viajes de los políticos a países donde los levantamientos populares desafiaban a gobiernos autoritarios que llevaban décadas en el poder. Los funcionarios a partir de ahora tendrán que pedir autorización a la oficina del primer ministro antes de aceptar invitaciones para visitar otros países, dijo un comunicado emitido por el Palacio del Elíseo, tras una reunión habitual del gobierno. El presidente, que pasó unos días con su esposa Carla Bruni en Marruecos a finales del año pasado, ha estado a la defensiva sobre la actitud francesa hacia el norte de África, desde que el presidente tunecino Zine el Abidin Ben Alí fuera derrocado en la ex colonia francesa a principios de enero. Francia, como la mayoría de los países, fue lento a la hora de responder mientras la multitud se volvía contra Ben Alí. (París. Agencias)

Jordania, Túnez y EU

El primer ministro jordano Maaruf Bajit formó un nuevo gobierno con personalidades allegadas a la izquierda y un islamista independiente, a fin de realizar reformas políticas y económicas.

El Senado de Túnez autorizó ayer por unanimidad al presidente interino Fued Mebazaa gobernar por decretos-ley, prescindiendo así del Parlamento bicameral heredado del derrocado presidente Ben Alí.

El consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Tom Donilon, la canciller Hillary Clinton y jefe de Defensa, Robert Gates, analizaron ayer en Washington “los últimos acontecimientos en Egipto” junto con en con el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak.

Milenio

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