Resurgen los colosos

10/07/2013

Después de 109 días de rodaje, este viernes se estrena ‘Titanes del Pacífico’, cinta con la que el cineasta Guillermo del Toro asegura que superó su decepción

Siempre pensamos que la vida alienígena vendría de las estrellas, pero vino de lo más profundo del Océano Pacífico.”

Sobre esta frase se erige Titanes del Pacífico (Pacific Rim), la nueva y más ambiciosa película del tapatío Guillermo del Toro, que este viernes llega a las pantallas de México y el mundo con la intención de seducir a las nuevas generaciones.

Para el cineasta nacido en Guadalajara el 9 de octubre de 1964, la película de ciencia ficción significa mucho más que un proyecto en su envidiable filmografía, pues Titanes del Pacífico es el proyecto que le regresó el gusto por el cine y… la vida.

“En muchos sentidos, esta película me salvó la vida. Estaba en un momento de mucha decepción y mucho dolor porque Las montañas de la locura no había sucedido, y antes de eso El Hobbit.

“Eso coincidió con el desarrollo muy avanzado que llevábamos de Titanes del Pacífico, y los jefes de Legendary (el estudio) me dijeron que si estaba listo para dirigirla, porque el acuerdo era producirla, coescribirla y dirigir, si coincidía con mi calendario”, cuenta Del Toro con ese carisma que lo ha convertido en uno de los favoritos de la industria cinematográfica.

En ese momento de crisis, depresión y dudas, Guillermo del Toro no tenía muchas cosas que pensar, así es que decidió que le tocaba jugar con esos “monos” que había diseñado con tanta pasión.

Pero más que un reto, Titanes del Pacífico, que se filmó en locaciones de Canadá, se convirtió en una reafirmación de su oficio cinematográfico, luego de la serie de decepciones a las que se había enfrentado y que lo tuvieron, durante cinco años, alejado de la filmación.

En ese contexto, El gordo, como le dicen con cariño en el medio cinematográfico, realizó una de las aseveraciones más extrañas y contundentes que se le han escuchado, al afirmar que no le gustan los rodajes.

“Normalmente no me gusta el rodaje. Me gusta mucho la posproducción, pero el rodaje lo encuentro muy frustrante porque pierdo cosas. Dirigir es saber manejar la adversidad, un compromiso.

“Pero la filmación de Titanes del Pacífico lo disfruté enormemente, es el rodaje que más he disfrutado. Después de 103 días nadie se quería ir a su casa”, recuerda Del Toro, quien encontró en este proyecto “la experiencia más divertida de mi vida”.

Esa experiencia, inspirada en el Kaiju Eiga y el Meika (manga) japonés, que disfrutó la generación de Del Toro con caricaturas como Ultra Man, Monstruos del espacio, El hombre de acero, Astroboy y todas las pelíclas de Godzilla, será ahora transportada por sus titanes a las nuevas generaciones.

“Es una nueva presentación a otra generación de chavos y a la familia, sin nostalgia ni ironía posmoderna, con absoluto amor y absoluto romanticismo”, precisa Del Toro, desorbitando sus ojos azules y sonriendo como niño.

Son sus fans

A Rinko Kukuchi y Charlie Day, actores de la cinta, se les acaban las palabras tratando de encontrar los calificativos para definir a uno de los directores que más los han marcado en sus vidas.

“Quería trabajar con Guillermo. Hace casi ocho años me lo presentó Alejandro (González Iñárritu, con quien trabajó en Babel) y desde entonces dije: yo quiero trabajar contigo. Así es que el sueño se convirtió en realidad”, recuerda la originaria de Hadano, Japón.

Kikuchi es, junto con Charlie Hunnam (Raleigh Becket), la protagonista de Titanes del Pacífico, en la que interpreta a Mako Mori, una joven que tras perder a sus padres en un ataque de un kaiju es adoptada por la resistencia desde donde espera el momento exacto para tomar venganza de su tragedia. Ese momento llega cuando al comandante Pentecost se le acaban las opciones y la tiene que mandar a una batalla que podría costarle la vida.

“Amo este personaje, es una mujer valiente y fuerte. Para el que tuve que entrenar varios meses, ir a campamentos, a la playa y saber de artes marciales, así es que he pasado bastante tiempo metida en su piel”, añadió.

Finalmente, Kikuchi afirmó que su entorno no fue tan diferente al de Del Toro, pues creció rodeada de toda la cultura japonesa que el mexicano reivindica en su largometraje, algo que la acerca mucho a la historia que es narrada.

Escelsior

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