Veinte muertos y más de 50 heridos en atentados en ciudad india de Hyderabad

22/02/2013

La ola de ataques tiene lugar tras la ejecución, el 7 de febrero, de un musulmán separatista de Cachemira.

Al menos 20 personas murieron y más de 50 resultaron heridas hoy al estallar de forma casi simultánea varias bombas en la ciudad india de Hyderabad (sur), informó la policía, que calificó el hecho de «ataque terrorista».

Los atentados ocurren tras la ejecución, el 7 de febrero, de un musulmán separatista de Cachemira, condenado a muerte por su participación en el asalto sangriento al Parlamento en Nueva Delhi en 2001. Desde entonces, el país estaba en alerta.

Hoy estallaron al menos dos bombas, que tuvieron como blanco un barrio comercial de mayoría hindú de la periferia de Hyderabad, donde reside una importante minoría musulmana. La ciudad alberga además industrias especializadas en la alta tecnología de la información. Los artificieros estaban desactivando otros tres artefactos.

«Se trata sin ninguna duda de un ataque terrorista», declaró a AFP un responsable de la policía de Hyderabad, Shiv Kumar. Según el funcionario, 20 personas murieron y 54 resultaron heridas, 35 de ellas de gravedad. Los atentados no fueron reivindicados.

«Es un acto cobarde y los culpables no quedarán impunes», prometió el primer ministro indio, Manmohan Singh, llamando a la población a la calma. El secretario indio de Relaciones Exteriores, Ranjan Mathai, de visita en Washington, dijo que se ignora quiénes son los responsables, y no descartó una implicación extranjera.

«No estoy seguro de que haya pruebas de terrorismo local. Hemos tenido numerosos ataques que han sido inspirados u orquestados desde el extranjero», declaró el ministro, sin mencionar explícitamente a Pakistán, país al que India suele acusar de fomentar ataques en su territorio.

Según un policía presente en el lugar de una de las explosiones, Amit Garg, hubo «tres explosiones por separado en (el barrio periférico de) Dilsukh Nagar». El funcionario dijo que las bombas explotaron en zonas concurridas, una de ellas en una cantina. En el hospital, las víctimas ensangrentadas yacían en camillas, mientras los familiares, abatidos, intentaban informarse sobre sus seres queridos.

El ministro del Interior, Kumar Shinde, indicó que podía confirmar al menos dos explosiones, aunque la policía sostenía que en total hubo tres. «Las dos bombas estaban colocadas en sendas bicicletas, y la distancia entre ellas era de entre 100 y 150 metros», a la prensa el ministro desde Nueva Delhi.

Shinde informó que las autoridades indias habían recibido «informaciones de los servicios de inteligencia sobre la posibilidad de ataques, y esa información fue compartida con otros Estados», sin hacer más precisiones. Los atentados en Hyderabad coinciden con la apertura de una nueva sesión parlamentaria en Nueva Delhi, y ocurren días después de la ejecución en la horca del separatista Mohamed Afzal Guru.

Por temor a que hubiera disturbios en la Cachemira india, región de mayoría musulmana, se instauró un toque de queda después de la ejecución. A pesar de ello, hubo manifestaciones de protesta.

India ha hecho grandes esfuerzos para mejorar su seguridad interior después de los atentados de Bombay en noviembre de 2008, perpetrados por un aguerrido comando de diez hombres, que dejaron 166 muertos. Pero los expertos apuntan a la falta de coordinación entre las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia.

Milenio

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